En los últimos 29 años, la cobertura forestal en Quetzaltenango aumentó en casi 14 mil hectáreas, asegura el INAB. Este año se reforestó lo equivalente a 73 estadios de fútbol.

 

José Racancoj/La Prensa de Occidente
Pese a la pandemia y las dificultades que provocaron las medidas de restricción, las jornadas de reforestación no pararon en el suroccidente del país, y a través de programa Sembrando Huella y #YoReforestoChallenge, este año se lograron plantar 79 mil 710 árboles en los departamentos de Quetzaltenango, San Marcos, Totonicapán y Sololá.

En el marco de estos programas, impulsados por el Instituto Nacional de Bosques (INAB) y ejecutados con el apoyo de estudiantes, adultos, instituciones y autoridades, se realizaron 111 jornadas de reforestación. Las plantas sembradas cubren un área mayor a las 73.81 hectáreas, lo que equivale a 73 estadios de fútbol, comentó Mynor Pérez, director regional VI del INAB.

Guillermo Monterrosa, director subregional del INAB Quetzaltenango, explicó que en este departamento se realizaron 37 jornadas de reforestación, y se plantaron más de 14 mil árboles.

En total se sembraron 12 especies, entre ellas, pino blanco y colorado, álamo, aliso, eugenia, llamo, encino, ciprés, eucalipto torreliana, aguacatillo, pinabete y cedro.

Estos programas no solo se enfocan en jornadas de reforestación, sino en actividades de sensibilización, por medio de las cuales se alcanzó a 6 mil 289 personas.

Mayor cobertura forestal
De acuerdo con Pérez, en los últimos 29 años se ha incrementado la cobertura forestal en Quetzaltenango. Según datos del INAB, entre 1991 y 1993, el departamento tenía 49 mil 072 hectáreas de bosque, mientras que actualmente registra 63 mil 106.

Una situación contraria a lo que ocurre en Totonicapán, donde se pasó de 51 mil 312 hectáreas a 39 mil 578. En San Marcos se redujo de 99 mil 806 a 96 mil 595, mientras que Sololá pasó de 44 mil 777 a 38 mil 690.