Por la “grave situación” que vive el país tras el paso de la depresión tropical Eta, Guatemala solicita oficialmente a Estados Unidos que se otorgue el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés).

José Racancoj/La Prensa de Occidente
Este miércoles el canciller guatemalteco Pedro Brolo entregó al embajador de Estados Unidos, William W. Popp, la carta oficial por medio de la cual el Gobierno guatemalteco solicita al país norteamericano el otorgamiento del TPS para Guatemala.

“El Gobierno de Guatemala reitera la necesidad de que los guatemaltecos que actualmente se encuentren en los Estados Unidos de América, puedan permanecer y no ser deportados, bajo este régimen de protección temporal”, expone el Canciller en la carta dirigida al Secretario de Estado estadounidense, Michael Pompeo.

La carta, siguiendo el procedimiento formal establecido, deberá ser entregada mañana en Washington ante el Departamento de Estado de los Estados Unidos de América por el Embajador guatemalteco, Alfonso Quiñónez, indicó la Cancillería.

La solicitud se apoya en los propios términos del TPS en cuanto a las condiciones del país que lo solicita y su dificultad para atender a sus ciudadanos retornados.
Brolo recuerda que “en uno de sus enunciados (el TPS) indica que éste puede ser otorgado a ciudadanos de un país que temporalmente se encuentre imposibilitado de manejar el regreso adecuado a sus connacionales y que atraviese situaciones extraordinarias y temporales que impidan a éstos regresar de manera segura”.

Se expone la “grave situación” que actualmente enfrenta Guatemala tras los “daños profundos” que dejó la tormenta Eta por “las copiosas lluvias” que “generaron inundaciones y aludes en 10 departamentos”.

Detalla que, de acuerdo con cifras preliminares, “se cuentan más de 363,000 damnificados y más de 373,000 personas afectadas, con 93,000 personas que han tenido que ser evacuadas”. También hace un breve recuento de los daños materiales, mencionando 18 puentes y 11 carreteras destruidas, además de 23,000 viviendas y 238 escuelas que sufrieron daños, a lo que se suman las 31,500 hectáreas de cultivos agrícolas dañados, especialmente de granos básicos y hortalizas. Esta situación imposibilita el acceso vía terrestre a muchas de las comunidades afectadas.

La carta explica que Guatemala enfrenta “una situación única y particularmente compleja, dado que el COVID-19 tuvo un fuerte impacto negativo durante los meses previos en estas regiones, y la llegada de esta tormenta ha profundizado aún más la crisis que se vive en las áreas afectadas”.