El día que Joaquín Orellana visitó Quetzaltenango y anduvo en el centro histórico

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Sin duda alguna Joaquín Orellana es uno de los grandes músicos que ha visto nacer Guatemala, siendo un destacado compositor y uno de los pioneros de la experimentación musical, el pasado 5 de noviembre llegó a su 90 años de edad, como tributo, una entrevista que estaba en reserva.

José Racancoj – Fotos David Pinto / La Prensa de Occidente

Quetzaltenango tuvo la oportunidad de recibir a Orellana, en noviembre de 2019, todo un genio de la música, diseñador y creador de más de 220 útiles sonoros, instrumentos que producen sonidos. “Un útil sonoro puede ser el objeto más simple, dos envases de octavo generan textura sonora”, explica el maestro, sentado en un café ubicado en el Edificio Rivera del Centro Histórico altense.

Para Orellana el humor juega un papel muy importante al momento de componer y eso lo demuestra mientras sonríe y cuenta uno que otro chiste, que desprenden carcajadas entre las personas que lo acompañan. El destacado músico guatemalteco visitó Xela para ser parte de Emprendetenango, un espacio dedicado al diálogo y el impulso de las industrias creativas y el emprendimiento naranja.

Durante su visita compartió con La Prensa de Occidente, y con una viveza y sentido del humor nos habló de diversos temas, mientras frente a él, se encontraba un vaso de cerveza artesanal, “yo soy un demócrata de la bebida”, dice Orellana, al ser preguntado cuál es su bebida favorita.

¿Había visitado Quetzaltenango?

En un pasado muy lejano tuve algunos eventos en la antigua Casa de la Cultura. Justamente venimos a tocar con el Quinteto de Cuerdas Pentaforo, hace mucho tiempo. Ahora, más reciente, aquí se proyectó y se hizo escuchar la Sinfonía desde el Tercer Mundo, que fue estrenada en Atenas, Grecia, en 2017. Siempre he estado al tanto de los poetas quetzaltecos, ganadores o no ganadores de certámenes literarios, los he estado leyendo. Eso ha sido de manera general mi comunicación con Quetzaltenango.  Por otra parte, de un modo general, he sabido sabido de los talentos que han surgido en esta tierra y cómo a través de los certámenes literarios han realizado una gran labor en pro de la poesía y el arte en general. En esta ocasión me convocaron para participar en un evento donde se alterna con muchos artistas guatemaltecos, y tengo el honor de platicar algo de lo que ha sido mi vida y mi labor en cuanto al arte musical. Me encuentro muy satisfecho y complacido de estar en esta ciudad, que es una de las que ha manifestado gran amor por la cultura artística.

¿Para usted qué significa Quetzaltenango?

A mi me contaron que aquí había un gran abismo, y que había que saltar, pero nadie se atrevía, entonces había un perro que se llamaba Nango, y alguien dijo ‘que salte Nango’ (bromea), pero eso es algo banal (risas). No. Para mi Quetzaltenango significa una unión afortunada entre la palabra altense y lo alto del arte que se está cultivando desde el pasado y en la actualidad en esta gran ciudad de Guatemala.

¿Cómo nace el espíritu de la música electroacústica y serial, en relación con la marimba?

Lo que pasa es que la música electroacústica tiene un manejo de montaje, mientras que la música propiamente dicha se produce en vivo. Ahora, lo que podría ocurrir y ocurre, es que cuando hay una transformación a nivel electrónica, en el timbre y las articulaciones de la marimba se entra como a otra dimensión del sonido, pero esa no ha sido la preocupación fundamental. La electroacústica ha funcionado como un mundo abstracto, pero ahora cuando yo hago “Ramajes de una marimba imaginaria”, lo que ocurre es que se proyecta un más allá de la marimba, a través de los útiles sonoros derivados de ella. Entonces hay un contraste, pero más que todo una dialéctica entre la marimba real, la marimba fantástica y las piezas regionales.

En cuanto al proceso creativo de los útiles sonoros, ¿cómo vive usted este proceso? ¿Qué piensa al momento de diseñarlos?

La imaginación, la creatividad musical que brota de la mente auditiva, así como puede crear un tema melódico, crear una progresión de acordes, también puede imaginar un sonido equis, y en ese momento de imaginar un sonido equis se entra al campo de la experimentación. Puede ser que un primer modelo que obedezca ese sonido imaginario resulte fallido por algún defecto en física acústica, entonces entra a la experimentación hasta que se llega a un modelo que ya compende a todo lo del sonido imaginario. Es otra manera de componer.

¿Y al componer piezas musicales?

Lo que ocurre es que los campos experimentales solo son búsquedas e intuiciones, pero por ejemplo ‘Ramajes de una Marimba Imaginaria’ ya es un hecho concreto, tangible, es una composición propiamente dicha. Ahí ya está por un lado el aspecto experimental, y los resultados han sido música, propiamente música. Muy atrás está todo ese bagaje de la experimentación. 

¿Es importante el humor al momento de la creación?

Es importante, a mi no se me quita lo chingón.

Ahora podrá conversar con jóvenes, ¿qué buscá transmitirles?

Yo, siempre que me piden un consejo a las nuevas generaciones, trato de decirles lo más sano posible. Una de las cosas que he recomendado es que se alejen del triunfalismo, porque empezar a hacer arte y pensar ya en el triunfo es un poco equivocar la perspectiva, el triunfo lo dan las misma obras, la calidad de las obras. Creo que hay una propensión a que las cosas salgan rápido y hay un facilismo que lo da la tecnología. Por ejemplo, alguien imagina un tema musical, lo graba, la computadora le dice qué acordes debe emplear, él mismo puede hacer su arreglito en la computadora y después ya se va a la prensa a presentar su primer sencillo, cuando en realidad se está basando en lo complicado. Yo aconsejo a los jóvenes que tienen que hacer una retrospectiva, entrar hacia si mismo, preguntarse qué quiero hacer y para quién o para qué grupo social o cultural, y ademàs es recomendable la paciencia, porque el pensamiento es un poco tardío en ir conformando una determinada ideología estética, no hay que componer rápido solo porque hay una oportunidad cerca por ahí, porque entonces las obras salen más confeccionadas que compuestas.

El individuo tiene que nacer, madurar, pensar, actuar, hacerse de una técnica, después se le irá conformando una filosofía estética dirigida a la época, a los conflictos políticos, a los conflictos sociales, lo cual tal vez es más difícil que la técnica misma, pues la técnica se hace, la proyección es posterior. Pienso que hay una urgencia de triunfar, yo nunca pensé en triunfar, yo solo hacía, hacía y sigo haciendo, si algo ocurre con lo que uno hace, que triunfe o que le mienten la madre, ya es un una situación equis. Concentrarse en el triunfalismo resulta nefasto para el propio autor.

LA CARRERA

Joaquín Orellana cursó estudios en el Colegio San Sebastián. En 1949 inició su educación musical en el Conservatorio Nacional de Música. En 1967 obtuvo una beca en el Instituto de Altos Estudios Musicales Torcuato di Tella de Buenos Aires, Argentina, donde se familiarizó con la música contemporánea de vanguardia y aprendió diversas técnicas de música electroacústica.

De 1956 a 1974 desempeñó el cargo de violinista en la Orquesta Sinfónica Nacional de Guatemala, al tiempo que dirigió el Grupo de Experimentación Musical, que él mismo fundó. En 1969 obtuvo el primer premio en el Certamen Centroamericano 15 de Septiembre, por su obra Multífona.

Desde 1977 hasta 1982 integró un equipo de trabajo con los hermanos David e Igor de Gandarias, impartiendo talleres de sensibilización al fenómeno acústico y cursillos de introducción a la música contemporánea. También ejerció la docencia en el Octavo Curso Latinoamericano de Música Contemporánea, en São João del Rei, estado de Minas Gerais, Brasil.

Foto tomada de las redes sociales.

ALGUNAS DE SUS OBRAS

Entre sus obras: Cantata dialéctica (1974); Rupestre en el futuro (1979); Imposible a la X (Imágenes de una Historia en Redondo); Piezas características para Cuarteto de Cuerdas (1983) y El violín valsante de Huisderio Armadel, ciclo para violín y orquesta compuesto entre 1986 y 1990.