Como parte de la celebración del aniversario de la Casa de la Cultura, esta noche se reconoció a personajes destacados. 

José Racancoj/La Prensa de Occidente 

La Casa de la Cultura de Occidente cumple este 15 de diciembre seis décadas. Y la celebración de su día principal inició con una ceremonia maya que se realizó en el frontispicio del edificio, ubicado al lado sur del Parque Central de Xela. 

“Al programar nuestras actividades paso por nuestra mente una ofrenda de agradecimiento con esta ceremonia maya, por las bendiciones del Creador y pedir sabiduría e inteligencia para seguir trabajando”, dijo Heidy Ordóñez, directora interina de la Casa, quien recordó que hace años “poetas, artistas y personas que quisieron hacer un cambio en Quetzaltenango lograron fundar esta institución”.  

De acuerdo con Ordóñez, actualmente esta entidad tiene diversos retos y necesidades a nivel de infraestructura así como de personal. Pues se requieren hacer cambios en el sistema eléctrico, en los techos y la restauración de las columnas, lo cual será trabajado por la Escuela Taller. 

Agregó que también se necesita un encargado para el Auditorio, una secretaria y un auxiliar. 

Como parte de la celebración, esta noche se entregaron los reconocimientos Botón de Oro, Chivo de Oro y Embajadores Vive Xela, a personajes destacados y que con su trabajo han engrandecido esta ciudad. 

Un cementerio y una cárcel
El lugar que ocupa actualmente la Casa de la Cultura fue en algún momento un cementerio y una cárcel. 

Según datos históricos, cuando se construyó el templo del Espíritu Santo (Catedral) y el Convento de los Franciscanos, se destinó un lugar para el camposanto o Cementerio de Ánimas. Este cementerio abarcaba donde hoy se encuentra la Casa de la Cultura. 

En 1872, después del triunfo de la Revolución Liberal, el Jefe Político aprueba la ocupación del Convento y el camposanto, destinándose para la venta de harina y cárcel. Ese mismo año se acuerda la exhumación de los cadáveres del camposanto y la construcción de la cárcel, la cual fue dirigida por el arquitecto Domingo Goicolea. 

A finales del siglo XIX fue sede temporal de la municipalidad, en 1955 deja de ser cárcel y en los años 60 se inaugura oficialmente la Casa de la Cultura. En 1977 fue declarada Monumento Nacional.