Los cortes constantes en la electricidad se han convertido en un dolor de cabeza para estudiantes y maestros, debido a que es este el principal factor para poder cumplir con sus funciones.

Mirna Alvarado/La Prensa de Occidente

De acuerdo con el profesor Jairo Ramos, sus clases se ven interrumpidas por lo menos ocho veces por semana, en ocasiones el suministro llega hasta seis horas después, “el problema es que nos provoca atrasos en la programación de contenido, como  en la entrega de tareas de los estudiantes”, comenta.

“Se han dado casos en los que estamos en clase y de pronto nos quedamos sin conexión de Internet, porque no hay energía en el lugar donde las empresas tienen sus torres de transmisión”, refiere Ramos.

Paulina Gómez, madre de familia, dice que cuando las clases virtuales se ven interrumpidas el trabajo se acumula, pues el contenido que no concluyó debe abordarse en otra jornada.

Gómez señala que algunos días no hay energía eléctrica por más de ocho horas, la suspensión por lo general es repentina y no están preparados para que los dispositivos móviles tengan suficiente carga, “a veces tenemos electricidad, pero no hay Internet, entonces se complica mucho”, recalca.

Marta Salguero es profesora en un establecimiento de educación media, quien afirma que por lo general envía mensajes de voz  a sus estudiantes, indicándoles las tareas o el contenido que se verá durante la semana. “Las tareas deben entregarse en día y hora indicada, pero cuando no hay electricidad nos vemos obligados a manejar prórrogas, lo que representa una carga de trabajo para los docentes”, manifiesta.

Sobrecargas

Édgar Barrios, vocero de la Empresa Eléctrica Municipal (EEMQ), señala que los cortes de electricidad se deben a la sobrecarga en las líneas de distribución y por cuestiones ambientales.

“El viento y la lluvia son los principales fenómenos que generan cortes eléctricos o al menos esa es la razón que nos dan en la empresa eléctrica”, comenta José Rodas, padre de familia. Rodas añade que cuando la EEMQ notifica que no habrá electricidad en determinado día, él y su familia buscan cargar los dispositivos móviles para las clases virtuales.

“Hemos tenido que comprar baterías que se mantienen cargadas por si surge algún imprevisto, aunque nuestro mayor problema es cuando la maestra o maestro se queda sin Internet por falta de electricidad”, afirma.

Los cortes constantes de energía generan conflictos en clases virtuales o trabajos remotos, también provocan daños en electrodomésticos y otros aparatos.