Cada año, 40 días después de la Semana Santa, muchos pobladores del área Mam del municipio de San Martín Chile Verde se reúnen entre las niebla de la laguna Chikab’al, en el cráter del volcán, para celebrar un uno de los rituales más emblemático del sincretismo maya.

La laguna de Chikab’al, cuenta con 40 altares mayas dispersos en sus alrededores, el ritual de la rogativa por el agua o la lluvia es uno de los momento más trascendental del año, desde la cosmovisión maya

Mirna Alvarado/LaPrensadeOccidente
Este año la Semana Santa se conmemorará a principios de abril próximo, sin embargo desde hace varios días, guías espirituales han llegado a la orilla de la Laguna para presentar sus ofrendas y rogativas por la llegada de la lluvia y el cese de la pandemia.

Principalmente, el propósito de la Rogativa de la Lluvia es bendecir las cosechas. Mucho antes del amanecer, los pobladores del lugar colocan trozos de madera con flores en la arena de la orilla de la laguna como representación de ofrenda.

Para estar más cerca del cuerpo de agua, hay que caminar por un sendero que cuenta con una aproximado de 550 gradas hasta llegar al centro del volcán

En la cosmovisión maya, el agua de Chikab’al, es sagrada porque las nubes bajan a traer el líquido vital, las regresan al cielo en forma de lluvia para después alimentar las cosechas de maíz.

Esta ceremonia consiste en la entrega de flores a la laguna, encender velas y oraciones o rituales mayas para agradecer y se ruegar por la lluvia previo a que la temporada de invierno empiece.

En algunos casos los participantes de estos rituales, llegan a ese lugar un día antes, duermen a la orilla de la laguna, debido a que desde el año pasado las actividades en ese sector se han restringido, los pobladores han optado por empezar a llegar en grupos pequeños para ofrendar.

Según los habitantes de San Martín Sacatepéquez, no se sabe con exactitud hace cuánto tiempo inició la tradición. Sin embargo aseguran que se ha realizado durante años, incluso los más ancianos consideran la Rogativa de la Lluvia como una tradición ancestral.

Esta laguna se ubica a 2.900 metros de altura, en la ladera sur de la cadena volcánica del occidente, a unos 30 kilómetros de Quetzaltenango, la laguna Chikab’al es un lugar místico y maravilloso, meta para los amantes de la montaña y punto de llegada de peregrinajes que se practican desde los tiempos prehispánicos entre la población Maya Mam.

La cosmovisión maya, refiere que cuanto más lejanos a los centros poblados se encuentran los sitios sagrados, más cercano se está a la divinidad o Ajaw. Por esa razón, la laguna Chikab’al, con sus 40 altares mayas dispersos en sus alrededores, representa el sitio sagrado más importante y el rito de la Rogativa por la lluvia es el más trascendental del año.