El Triduo Pascual no solo es la parte central de la Semana Santa, sino del Año Litúrgico en la Iglesia católica.

José Racancoj/La Prensa de Occidente
Con información de AciPrensa

El Triduo Pascual inicia mañana con el Jueves Santo y concluye el Domingo de Pascua o de Resurrección.

Durante la audiencia general de este Miércoles Santo, el papa Francisco describió en qué consiste el Triduo Pascual, en que la Iglesia celebra el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.

En su catequesis pronunciada desde la biblioteca del palacio apostólico, el pontífice destacó que el Triduo Pascual comienza en la tarde del Jueves Santo con la Misa in Coena Domini, que conmemora lo que sucedió en la Última Cena.

Jueves Santo
La tarde del Jueves Santo “es la tarde en la que Cristo dejó a sus discípulos el testamento de su amor en la Eucaristía, no como recuerdo, sino como memorial, como su presencia perenne”, señaló el papa quien añadió que “cada vez que se celebra la Eucaristía, se hace de nuevo, se renueva este misterio de la redención”.

Además, el Pontífice recordó que en el Jueves Santo Jesucristo “nos pide que nos amemos haciéndonos siervos los unos de los otros, como hizo Él lavando los pies a los discípulos. Un gesto que anticipa la cruenta oblación en la cruz”.

Viernes Santo
El Viernes Santo “es día de penitencia, de ayuno y de oración” en los que “a través de los textos de la Sagrada Escritura y las oraciones litúrgicas, estaremos como reunidos en el Calvario para conmemorar la Pasión y la Muerte redentora de Jesucristo”, explicó el papa quien añadió que “adorando la Cruz, reviviremos el camino del Cordero inocente inmolado por nuestra salvación”.

“En la hora del supremo Sacrificio en la cruz, lleva a cumplimiento la obra encomendada por el Padre: entra en el abismo del sufrimiento, entra en el sufrimiento, entra en estas calamidades de este mundo para redimirlo, transformarlo y para liberar a cada uno de nosotros del poder de las tinieblas, de la soberbia, de la resistencia a ser amados, a ser amados por Dios”, afirmó.

Sábado Santo
El Sábado Santo remarcó el Papa “es llamado el día del silencio, un grande silencio en toda la tierra, un silencio vivido en el llanto y en el desconcierto de los primeros discípulos, conmocionados por la muerte ignominiosa de Jesús” porque “mientras el Verbo calla, mientras la Vida está en el sepulcro, aquellos que habían esperado en Él son sometidos a dura prueba, se sienten huérfanos, quizá también huérfanos de Dios”.

“Este sábado es también el día de María: también ella lo vive en llanto, pero su corazón está lleno de fe, lleno de esperanza, lleno de amor. La Madre había seguido al Hijo a lo largo de la vía dolorosa y se había quedado a los pies de la cruz, con el alma traspasada. Pero cuando todo parece haber terminado, ella vela, vela a la espera manteniendo la esperanza en la promesa de Dios que resucita a los muertos”, indicó.

Luego, el Santo Padre recordó que en la noche de ese sábado con los ritos de la Vigilia Pascual “las tinieblas del Sábado Santo irrumpirán la alegría y la luz” y será “el canto festivo del Aleluya”. Se trata del “encuentro en la fe con Cristo resucitado y la alegría pascual se prolongará durante los cincuenta días que seguirán, hasta la venida del Espíritu Santo”.

“¡Aquel que había sido crucificado ha resucitado! Todas las preguntas y las incertidumbres, las vacilaciones y los miedos son disipados por esta revelación. El Resucitado nos da la certeza de que el bien triunfa siempre sobre el mal, que la vida vence siempre a la muerte y nuestro final no es bajar cada vez más abajo, de tristeza en tristeza, sino subir a lo alto”, señaló el papa.

Por último, el Santo Padre subrayó que este año también viviremos las celebraciones pascuales “en el contexto de la pandemia” y añadió que las “muchas situaciones de sufrimiento, especialmente cuando quienes las sufren son personas, familias y poblaciones ya probadas por la pobreza, calamidades y conflictos, la Cruz de Cristo es como un faro que indica el puerto a las naves todavía en el mar tempestuoso”.