Tras ser cremado en la capital, los restos del sacerdote Javier Almanza Jaraleño, originario de México, serán trasladados de regreso a Xela.

Cuerpo del padre Javier es ingresado a la parroquia El Calvario, la que él dirigió por varios años.

José Racancoj/La Prensa de Occidente
Con mariachis, aplausos y flores, feligreses y vecinos despidieron al párroco de El Calvario, Javier Almanza, cuando su féretro fue trasladado esta noche a la parroquia que él dirigía en la zona 1 de Xela. Al llegar, se celebró una misa de cuerpo presente a cargo del Arzobispo de Los Altos, monseñor Mario Molina.

Las muestras de cariño hacia el párroco y de pesar por su deceso, han sido constantes a lo largo de esta jornada en la feligresía católica de Quetzaltenango.

Almanza se caracterizó por ser un sacerdote incansable, cercano a los fieles, con un amplio mensaje evangelizador y con varios proyectos pastorales dentro de la Iglesia, lo que le valió el cariño de la población.

La tarde de este martes allegados al padre informaron que su cuerpo será llevado a la capital para ser cremado. Luego sus restos serán trasladados de vuelta a Xela, donde permanecerá.

Almanza, de 50 años, es originario de Celaya, Guanajuato, México, y desde hace 15 años sirvió en la parroquia de Nuestra Señora de la Soledad, El Calvario, la cual está a cargo de los Misioneros Servidores de la Palabra, comunidad de la cual era miembro.

Almanza fue despedido con mariachis, característicos de su natal México.

Consejero del Arzobispo
El Arzobispo de Los Altos, monseñor Mario Alberto Molina, refirió que la partida del padre Javier deja un gran vacío en la feligresía, principalmente de la parroquia de El Calvario, que es la más grande de Quetzaltenango.

Almanza era miembro del Colegio de Consultores, un grupo de sacerdotes que asesora el gobierno de la Arquidiócesis de Los Altos.
«Quiero expresar mi pésame a la familia del padre, a los misioneros y a los parroquianos, que sienten muy profundamente la pérdida de su párroco. Agradecemos a Dios su ministerio y su vida», comentó Molina.

El padre Javier falleció en el Hospital Regional de Occidente, centro al que ingresó hace más de un mes por una herida en una pierna, situación que se le complicó al ser diabético. «Tuvo una serie de complicaciones como paros cardíacos y otros padecimientos que agravaron la situación», refirió el Arzobispo.

«Vino a levantar el trabajo pastoral»
Manuel López, integrante del grupo Acción Católica, que trabaja en comunidades del área rural, lamentó el deceso del padre, a quien apoyaron durante su convalecencia con oraciones y ayuda económica.

«Él estuvo por 15 años trabajando acá, fue un sacerdote que vino a levantar el trabajo pastoral por completo de la parroquia, estamos muy agradecidos con Dios y con él, que su alma la tenga el Creador en un lugar muy especial. El trabajo que nos dejó lo vamos a seguir realizando, continuaremos compartiendo el evangelio» refirió López.

Una enorme manta fue colocada en el templo, recordando al padre Javier.