Breves reflexiones sobre el desplome de la familia y la comunidad

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Marvin García

@marvinsgarcia

A partir de los tiempos tan complicados que atraviesan las sociedades, en la mayoría de territorios surgen estas reflexiones: La vida cotidiana para la mayoría de los humanos previo a la llegada de la Revolución Industrial giraba alrededor de tres antiguas estructuras: la familia nuclear, la familia extendida y la comunidad local íntima. La mayoría de las personas trabajaban alrededor del negocio familiar o en los negocios familiares de los vecinos.

En el núcleo familiar se aglutinaba el sistema de bienestar, el sistema de salud, de educación, industria, medios de comunicación, sistemas de pensiones y de seguros,  etc., es decir, todo. Cuando una persona enfermaba o envejecía era la familia la que daba asistencia, los hijos asumían el rol del fondo de pensiones; de la misma forma, cuando alguien moría era la familia la que se encargaba de los huérfanos, a través de estas estructuras familiares se resolvían problemas, pero si estos eran imposibles de resolver por la familia, la comunidad local intervenía. (En comunidades mayas de Guatemala del área rural y urbana hasta estos días se sigue realizando este tipo de prácticas en las que ante el poco interés del Estado, la organización familiar y comunitaria ha permitido que la vida siga su curso, estos comportamientos se dan de forma orgánica, ante los grandes vacíos de asistencia social y seguridad existe una organización basada en los afectos).

La comunidad ofrecía ayuda sobre la base tradicional local y una economía de favores, que en la mayoría de veces se diferenciaba a las leyes de la oferta y demanda, en épocas medievales se frecuentaba que entre vecinos o personas cercanas se ayudasen a construir casas o bien a cuidar los rebaños, esto sin esperar ningún tipo de pago, la vida en las aldeas implicaban pocos pagos, pero sí muchas transacciones, la familia y comunidad cuidaban de las necesidades humanas.

Si bien las personas dependían directamente del cuido de la familia y la comunidad, esto les significaba también una relación de la que muy difícilmente podrían escapar o decidir por cuenta propia continuar o no.

La llegada de la Revolución Industrial provocó que esta forma de vida cambiara radicalmente a raíz del poder que el mercado obtuvo, además de proporcionar al Estado medios de comunicación y transporte que colocó a su disposición ejércitos de amanuenses, maestros, policías y trabajadores sociales. El mercado y el Estado descubrieron que era necesario desarticular el sentido de protección familiar y comunitario, con lo cual empezó un sistémico plan que basados en modelos de educación implementó el nacionalismo como un camino de adoctrinamiento que dio a luz a proletarios desarraigados. En Guatemala esto funcionó con la implantación del modelo colonial que buscó la eliminación entre muchas cosas de las forma de interrelación social, colocando relaciones de subalternidad basadas en el racismo.

El Estado y el mercado se acercaron a las personas con una oferta que no pudieron rechazar: “Convertirse en individuos” esto abrió las puertas para que las personas pudieran ser libres de elegir con quién casarse, elegir trabajo, vivir en donde quisieran, romper con los lazos familiares y entrar en una dependencia directa del mercado y Estado que se convirtieron en los encargados de velar por la vida y la protección.

El Estado y el mercado se convirtieron en la madre y el padre del individuo y el individuo solo puede sobrevivir gracias a ellos. El mercado proporciona trabajo, profesiones académicas, negocios, dinero de préstamos, en nuestro contexto si bien existe un Estado controlador, su figura es más de un aparato represivo que pocas veces da condiciones para que los individuos puedan gozar plenamente de estos derechos, actualmente existen altas tasas de desempleo, poco acceso a estudios universitarios y muy poca asistencia médica. La forma en que estos dos aparatos conciben a las personas es como individuos, en los cuales de forma personal se adquieren derechos y responsabilidades.

La liberación del individuo tiene un precio, abandonar las familias y comunidades para entrar en la alienación que produce depender del Estado y el mercado en una relación directa que afecta las vidas. El mercado, por ejemplo, modela hasta un grado todavía mayor la manera en que la gente lleva su vida romántica y sexual, posee una fuerte visión sobre las relaciones familiares, en especial entre padre e hijos.

Tanto como la familia nuclear, la comunidad no podía desaparecer completamente si algún sustituto emocional, los mercados y Estados han promovido las “comunidades imaginadas” las que contienen millones de personas extrañas y que se ajustan a las necesidades nacionales y comerciales, una comunidad imaginada es una comunidad de gente que en realidad no se conocen mutuamente, pero que imaginan que sí. Los dos ejemplos más claros de estas comunidades son: La nación y la tribu de consumidores. La nación es la comunidad imaginada del Estado y la tribu de consumidores es la tribu imaginada del mercado, en ambos casos es imposible que todos sus miembros o clientes se conozcan. El mercado genera imaginarios comunes.

EL consumismo y el nacionalismo trabajan todo el tiempo para hacer creer que millones de extraños pertenecen a una misma comunidad, con un pasado común, intereses comunes y un futuro común, esto no es una mentira, es una imaginación. Las naciones y las tribus de consumidores son realidades intersubjetivas, únicamente existen en nuestra imaginación colectiva, pero su poder es inmenso.

El mercado ha generado comunidades que han superado lo nacional para entrar en una relación más globalizada, en la que las personas no se conocen entre sí pero comparten lo mismos hábitos e intereses de consumo.

Si bien autores como Yuval Naoh Harari hace una reflexión sobre la época actual en la que, según él, la calidad de vida ha aumentado, tomando como referencia los últimos mil años de evolución humana en la que la violencia ha sido parte de la vida, es importante tomar en cuenta que si bien existen mecanismos y una constante preocupación de la humanidad de conservar la paz, esta no puede alcanzarse cuando existe desigualdad en el planeta, mientras en unos Estados hay condiciones de vida, en otros, como Guatemala, la violencia desmedida, la corrupción y el interés del mercado por tomar todo sin pensar en las consecuencias, provoca un ambiente complicado para la paz y la vida digna de todas y todos los habitantes, con lo cual se demuestra que regiones como Centroamérica o África no entran en la lente de este tipo de autores que colocan su atención en realidades como Europa o países llamados “del primer mundo” que dejaron en varias regiones del mundo su huella colonial, de saqueo y usurpación que se traduce en condiciones desiguales para alcanzar la paz.