De espacio sagrado a bazar made in China

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Marvin S. García Citalán  / @marvinsgarcía

Los registros de la llegada de misioneros protestantes a Guatemala empiezan  durante la colonia española, pero es a partir de la revolución liberal ocurrida en 1871 en los que aumenta la presencia de estos en el país, en su mayoría provenientes de Estados Unidos, la idea principal era convertir y “civilizar”; con el transcurrir del siglo XX aquellas incursiones fueron ganando terreno, convirtiéndose en la religión junto a la católica romana con mayor predominio.

Estos primeros misioneros profesaban un cristianismo tradicional, liberal calvinista que con el tiempo fue mutando a una lógica pentecostal y neo pentecostal. Durante las épocas más sangrientas del conflicto armado interno, es decir, a inicios de la década de los 80’s, las misiones norteamericanas de derecha cristiana trabajaron estrechamente con los gobiernos militares, que bajo la lógica de “una nueva vida en cristo” sirvieron como mecanismos para pelear entre otras cosas por eliminar el fantasma del comunismo en la región.

Durante estos años el número de iglesias en las áreas rurales y urbanas creció exponencialmente, es por aquella época en las que se dan los inicios de la mayoría de las que hoy  se conocen como “mega iglesias”; locales, casas de habitación, carpas y cines abandonados se vuelven los centros de operaciones de estos proyectos religiosos que junto  a un Estado autoritario, un  sistema económico salvaje  y  una guerra atroz ganaron adeptos que buscaban por medio de la fe, una respuesta “divina” que provocara mejores alternativas de vida.

El crecimiento del protestantismo en Guatemala durante los últimos 40 años debe interpretarse a través de una lectura que tome en cuenta lo político, económico e ideológico, este ejercicio reflejará las razones por las cuáles “convertirse al evangelio” significa un rompimiento con el pasado y a ciertas prácticas sociales que bajo la lógica cristiana protestante han sido satanizadas, de la misma forma la ruptura con lazos familiares y con la comunidad que da pie a  entrar en otra comunidad que suplanta lo que se abandona, las y los sujetos que ingresan en esta nueva “vida” por lo general atraviesan un profundo cambio cultural, se vuelven parte de una comunidad global que genera su propia identidad a través de códigos y símbolos en su mayoría pertenecientes a las sociedades de consumo.

Las instituciones neo pentecostales han ido ganando poder en el país a través de la construcción de edificios dotados con tecnología de punta, estaciones de radio y televisión, colegios y universidades que funcionan como centros de adoctrinamiento, además de esto, invierten en campañas políticas con el fin de generar influencia es espacios de toma de decisión y para promover un discurso homogéneo y dominante, los activos económicos son generados a través de ofrendas y donaciones de sus miembros, con ello, estas iglesias funcionan tal y como el reconocido sociólogo de la religión, Max Weber, lo interpretó: un sistema de racionalización que ayuda a facilitar el camino hacia la sociedad moderna, capitalista.

Por otro lado, el teólogo alemán Rudolf Otto advierte que para estudiar la religión no se debe ser religioso, pero si debe creerse que algunas personas lo son, en otros palabras, este ejercicio debe hacerse tomando en cuenta que también, la religión ha servido como catalizador emocional para cientos de personas que habitan en un contexto de desigualdad, violencia, con una huella colonial profunda y bajo un sistema económico que les obliga a producir y desechar sin descanso.

Una de las iglesias neo pentecostales más conocidas en Quetzaltenango hace algunos años se trasladó a una nueva sede ubicada en cercanías del aeródromo de la ciudad, dejando su antiguo espacio ubicado sobre la 19 avenida de la zona 3, este recinto hace algunos días fue decorado en su exterior con alegorías y  un rótulo que en su fachada  dice: “gran bazar chino” dejando atrás su pasado como templo y convirtiéndose en un espacio más en Guatemala de carácter privado que comercializa productos plásticos que serán los desechos del futuro; además con ello se genera un paso más del proyecto de expansión cultural y económica de China  en el mundo que al parecer, no molesta en lo absoluto a las máximas autoridades de este “ministerio apostólico”.

En Guatemala desde la invasión violenta española se generó una tensión por la imposición ideológica y por la tenencia de la tierra que hasta la fecha representan uno de los más profundos conflictos que se viven día a día en todos los niveles y formas, a diferencia de la iglesia católica romana o la cosmogonía ancestral maya, los espacios físicos representan parte importante de la relación con lo sagrado, una iglesia católica es defendida por su comunidad por el valor histórico, arquitectónico y por su puesto emocional, de la misma forma los sitios sagrados en donde las y los ajq’ iq generan su comunicación con el cosmos son defendidos por la comunidad porque de la misma forma, representan los pocos lugares que van quedando para la comunicación espiritual, por eso, que una iglesia que fue construida con esfuerzo de muchas personas  se convierta en una simple tienda de productos comunes y corrientes demuestra que  en estos contextos la religión no es más que una excusa para la acumulación desmedida de la riqueza y para normalizar las relaciones asimétricas. Valdría la pena recordar aquella escena narrada en Marcos 11:15-18.