“Llegar aquí representa caminar con mis hermanas en contra de un sistema racista y patriarcal”

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La cantautora Sara Curruchich fue premiada recientemente con el MTV Transforma Miaw, reconocimiento que exalta los esfuerzos de los artistas que con su música luchan en sus comunidades.

“Que cese la criminalización en contra de las mujeres perseguidas por levantar la voz por nuestros derechos, nuestros cuerpos y nuestra tierra. Que el arte y la música sea uno de los caminos para seguir en la lucha”.

Adrián Velásquez/La Prensa de Occidente

La cadena MTV premió por primera vez la categoría Transforma MIAW con dos reconocimientos a jóvenes que están haciendo cambios en sus comunidades y que han aportado a la transformación de la sociedad en temas de igualdad de género y de la comunidad LGBT+.

La premiación, creada en 2013 para celebrar lo más relevante de la cultura pop en Latinoamérica, había reconocido la labor social de artistas, pero este año decidió darle voz en sus escenarios a activistas sociales, como Sara Curruchich.

La octava edición de los MIAW fue conducida por la “influencer” mexicana Kenia Os y la cantante colombiana-estadounidense Kali Uchis.

Sara Curruchich nació en 1993, en San Juan Comalapa, Chimaltenango, en una comunidad kaqchikel.  Su propuesta musical se basa en el sentir colectivo e individual de los pueblos mayas, la historia, la memoria, la cultura, los idiomas y la reivindicación personal. En una entrevista realizada en 2016 para Local Times, cuando aún iniciaba su carrera, esto fue lo que nos dijo:

¿Qué te llevó a cantar?

Quería tocar guitarra y cantar como mi papá.  Él murió cuando yo tenía nueve años, recuerdo que yo cantaba con él en la sala de mi casa, también cantaba con mi mamá. A mi mamá la escucho cantar todavía y es una gran fuerza para mí, es una madre que ha luchado muchísimo al igual que todas las mujeres del país, por eso me gusta la música.

 ¿Pensaste que ibas a estar arriba en un escenario?

Cuando tenía diez años pensé en los escenarios, en los medios de comunicación, pero lo vi muy lejano, como algo que nunca podría pasar. De hecho, algunos amigos de mi hermana pensaban hacer una banda y yo decía: “quiero estar ahí”, -ríe-. 

¿Qué otros antecedentes en tu familia hay de lo artístico?

Musicalmente creo que está del lado de la familia de mi papá, él tocaba violín, tenía un grupo para dar serenatas y también cantaba música religiosa. Además, mi tío y mis primos son músicos.

¿Y qué dice tu mamá?

Ha sido mucho trabajo para romper con los estereotipos y estigmas porque las mujeres siguen siendo discriminadas, se les han negado espacios. Ocurre también dentro de la misma gente del pueblo maya, para mí, es lo peor que puede pasar. Hubo momentos en que a mi mamá le preguntaban que por qué me daba permiso de hacer música; pues ese es un trabajo específicamente para hombres.  Le agradezco mucho a mi mamá y mi familia pues siempre me han apoyado. Y es difícil porque la mayoría viajan y regresan el mismo día y yo de repente me voy un mes y no regreso.

 ¿Has sufrido discriminación durante tu carrera como artista?

Sí. Un día, venía de Comalapa, traía en la espalda mi guitarra y mi mochila y en un centro comercial, me tope con una señora que me dijo: “los indios no son para la música si no para trabajar”.  Eso fue doloroso porque no me lo está diciendo solo a mí, si no prácticamente a todos. En ese momento, no sabía cómo reaccionar. Pienso que mi carrera es una contribución para la erradicación de la discriminación, al menos me gustaría ser parte del proceso.

FRASE

“Dedicó este premio a las ancestras, a niñas y mujeres diversas de todos los territorios, por aquellas que no están ahora con nosotras, víctimas del genocidio y femicidio”.