La decisión de sacar al fiscal especial contra la impunidad, Juan Francisco Sandoval, ha despertado resquemores en Washington. En Guatemala las reacciones no se hicieron esperar.

Redacción VOA NOTICIAS

El anuncio de Estados Unidos de retirar parte de la ayuda a Guatemala tras la destitución en ese país del fiscal anticorrupción Juan Francisco Sandoval, ha preocupado al mandatario Alejandro Giammattei.

“Me siento preocupado por el impacto negativo que esta medida tendrá en los esfuerzos que todo el Gobierno de Guatemala está realizando para lograr dichos objetivos”, dijo el jueves el presidente en un comunicado, refiriéndose al trabajo del Ministerio Público por atajar la corrupción en el país.

La semana pasada el Ministerio Público de Guatemala destituyó a Sandoval, quien estaba al frente de la Fiscalía Especial contra la Impunidad (FECI). La medida ha sido calificada por EE. UU. como una falta de compromiso con la independencia judicial en la nación.

El jueves, un alto funcionario de la Casa Blanca dijo en una conferencia de prensa que Washington ha decidido “suspender algún tipo de asistencia a la oficina del fiscal general” en aquel país.

Sandoval recibió la notificación el pasado viernes de parte de la representante del Ministerio Público (MP), Consuelo Porras, aduciendo que el fiscal cometió “constantes abusos y frecuentes atropellos a la institucionalidad del Ministerio Público”, sin ofrecer más detalles.

Giammattei se había abstenido de entrar en la polémica, aduciendo su “respeto a la separación de poderes y a la independencia de las instituciones”.

Sin embargo, este jueves, aunque llamó al gobierno del presidente Joe Biden a valorar la oportunidad de discutir las razones de la destitución, también anunció que ha impartido órdenes a su cancillería y ministerio de Finanzas para recabar apoyo con otros socios internacionales.

Guatemala, junto a Honduras y El Salvador, conforman el conocido Triángulo Norte de Centroamérica, de donde procede el grueso de migrantes que entrar en Estados Unidos de manera irregular.

Con la llegada de Biden en enero, la Casa Blanca ha impulsado un ambicioso plan migratorio. La vicepresidenta Kamala Harris fue designada para encontrar una solución al incesante flujo de inmigrantes que llega a la frontera sur.

Los republicanos han criticado a la Administración demócrata, que ha reiterado en varias ocasiones que no se trata de una crisis.