Migrar porque no hay otra opción

119

@marvinsgarcia

Migrar ha sido desde tiempos ancestrales una de las formas que los seres humanos han utilizado para preservar la especie; ir de un lado a otro, descubrir un lugar y seguir caminando en busca de alimentos, de mejores condiciones climáticas y geográficas. Nuestros primeros ancestros caminaron miles de kilómetros, continentes enteros hasta establecerse en estos territorios y de nuevo continuaron en una dinámica constante. Todo en esta realidad es dinámico, de lo contrario, se muere, la vida en todas sus manifestaciones nos recuerda día a día la importancia de ir, explorar y conocer.

Todas, todos, todes tenemos el derecho humanitario de movernos, de irnos, de volver, nadie puede ser coaccionado a permanecer en un solo lugar.  Además, todos tenemos la libertad de vivir en el espacio que mejor nos funcione.

Centroamérica es una región invisible y sufrida, ha sido víctima de la profunda huella colonial que ha configurado sociedades atravesadas por la pobreza, el racismo y otros flagelos que convierten a estos países en lugares que no cumplen con las condiciones para una vida plena. Gobiernos socavados por la corrupción han provocado que la democracia y toda la infraestructura institucional haya fracasado, esto ha originado que compatriotas centroamericanos busquen otras opciones fuera de estas fronteras desde hace más de tres décadas.

Son millones las personas provenientes de Guatemala, Honduras y El Salvador las que han burlado sistemas migratorios, de control y hasta a la muerte para llegar a Estados Unidos. Han sido miles las compatriotas que con su trabajo han podido ayudar a sus familias; las remesas representan una de las principales fuentes de ingreso económico en estos países, lo que se traduce precisamente en un claro ejemplo del fracaso estatal.

Así que migrar en Centroamérica no es un privilegio, es la única forma de sobrevivencia para miles de personas que son empujadas a caminar sin otra alternativa a causa del desempleo, la violencia y la indiferencia, las caravanas de migrantes que desde 2019 han estado ocurriendo dejan de manifiesto que cada vez es más difícil vivir aquí, simplemente no hay mayores alternativas.

Muchas de estas personas son criminalizadas y estigmatizadas, en peores escenarios desaparecidas y asesinadas y no existe una real intensión de mitigar este problema de parte de los gobiernos ni de las sociedades, la gente sigue huyendo, sigue caminando.

La migración forzada no se resolverá con estos millonarios fondos del Gobierno de Estados Unidos, administrados por organizaciones que creen que el emprendimiento es una moda, tampoco con campañas de comunicación de radio y televisión, es muy iluso pretender que con esto la gente no seguirá huyendo, “cuando ya no hay esperanzas, es mejor marcharse”, esto mermará el día en que Guatemala logre salir del profundo hoyo de la corrupción y la desigualdad, cuando existan garantías reales para una vida digna, cuando existan oportunidades verdaderas de educación, cuando existan condiciones para hacer empresas, cuando se distribuya la tierra. Sin ánimos de pesimismo, pero seguro pasarán 200 años más y seguiremos atrapados en este círculo sin fin, en este país que le da la espalda a sus hijas e hijos.