Con la improbación del estado de Calamidad, iglesias podrán recibir de nuevo a feligreses, pero Arzobispo asegura que tendrá que regularse y limitarse la asistencia de los fieles.

Monseñor Mario Molina Palma, Arzobispo de Los Altos.

José Racancoj/La Prensa de Occidente
Con 81 votos a favor, el Congreso de la República improbó el estado de Calamidad impuesto por el Ejecutivo para contener la pandemia.

Esto quiere decir que el toque de queda y otras restricciones dejan de tener vigencia, entre ellas, la prohibición de que los fieles asistan presencialmente a las Iglesias.

«La improbación del estado de Calamidad significa que será posible abrir nuevamente las iglesias para la participación de los fieles en las acciones sagradas», indicó en un comunicado el Arzobispo de Los Altos (Quetzaltenango-Totonicapán), Monseñor Mario Molina Palma.

Pero aseguró que es «absolutamente obligatorio regular y limitar la asistencia de los fieles de acuerdo con los aforos permitidos por los semáforos epidemiológico».

«Eso significa -continuó- que en ocasiones la distancia entre las personas será incluso mayor que el metro y medio mínimo que se recomienda cuando se hacen filas para algún servicio. Por lo tanto, habrá que diseñar métodos para que todos los que quieran participar tengan su turno para hacerlo y no sean siempre los mismos quienes ocupen el aforo permitido».

Molina Palma además instó a los fieles católicos de la Arquidiócesis a que se vacunen contra el covid-19, ya que sus «beneficios son mayores que sus posibles deficiencias».

«La pandemia nos exige una conducta que reduzca el contagio. Por lo tanto, es necesario que el mayor número de personas libremente se vacune, exhorto a los fieles católicos de nuestra Arquidiócesis a que se pongan la vacuna», refirió Monseñor.

También hizo un llamado a las personas a que se mantengan en sus casas, si no es necesario salir de ellas. «Debemos censurar las reuniones, festejos y encuentros en los que se reúnan numerosas personas. Los sacerdotes debemos persuadir a nuestros fieles para que desistan de organizar actividades religiosas con asistencia masiva de personas e impedir la realización de celebraciones litúrgicas y religiosas multitudinarias dentro o fuera de las iglesias que regentamos», refirió.