¿Conmemorar o celebrar?

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¿Qué opina del bicentenario?

El 15 de septiembre de 2021 se cumplen 200 años desde que Guatemala rompió su sometimiento a la corona española en 1821. Antes de conocer la opinión de los quetzaltecos sobre este acontecimiento, una anotación de los hechos que sucedieron  años anteriores a la independencia como contexto. Además de la historia oficial que conocemos, tales como la Revolución de 1871 de Justo Rufino Barrios que creó al Ejército de Guatemala, repartió tierras a sus allegados, se ensañó contra la iglesia católica; la guerra interna del siglo pasado, la firma de la paz, los golpes de Estado, la desigualdad económica y por último la llegada de la pandemia.


Adrián Velásquez/La Prensa de Occidente

Años que antecedieron a la firma de la independencia, un grupo de indígenas k’iche’s de San Miguel Totonicapán, la capital de la provincia en aquella época, al mando de Atanasio Tzul, un k’iche’ principal que había surgido como el más destacado jefe de la sublevación, junto con el líder macegual Lucas Aguilar se sublevaron contra el régimen colonial español por el intento del monarca Fernando VII de reimponer el pago de un tributo impuesto, que era pagado exclusivamente por las comunidades indígenas, y que había sido abolido por las Cortes de Cádiz en 1811.

Ante estos acontecimientos, algunos académicos asumen que la clase criolla de aquella época se vio forzada a realizar su propia declaración de independencia ante la corona española y es así como en 1821, reunidos en en el Palacio de los Capitanes Generales, edificio donde se firmó el acta de la independencia, hacen la declaratoria del 15 de Septiembre, los llamados próceres de la independencia, Mario de Beltranena, Mario Calderón, José Marías Delgado, Manuel Antonio de Molina, Mariano de Larrave, Antonio de Rivera.

Estos hechos marcan el hito en la historia de nuestro país y son, ahora, el motivo de discusiones a favor y en contra, pero lo importante es que hay propuestas nuevas para construir una visión de país, de formar una nueva ciudadanía que se involucre en los procesos políticos, económicos y sociales.

En la presente edición de LA PRENSA DE OCCIDENTE, presentamos la multiplicidad de ideas, propuestas y concepciones que se tienen de este acontecimiento político, económico y social de Guatemala desde los empresarios, académicos, políticos, deportistas, jóvenes y escritores quetzaltecos, mujeres y hombres. A todos se les hizo la misma pregunta: ¿Qué opina del bicentenario?. Además, se han incluido algunos líderes de opinión por su aceptación en el occidente.


Tanta celebración, convertida en tradición es porque nos metieron a través de la educación que somos libres, aunque no sea cierto.

Rigoberto Quemé Chay

Exalcalde de Quetzaltenango, antropólogo y académico.

“NO SON 200, SON 500 AÑOS”

El bicentenario de la independencia de Centroamérica no representa ningún grado de civismo ni para las élites económicas y políticas, menos para la mayoría del pueblo.

Tanta celebración, convertida en tradición es porque nos metieron a través de la educación que somos libres, aunque no sea cierto.

Se dijo que tenemos una República, aunque sus beneficios se concentran en los poderosos, en tanto el 60 % de la población es pobre.

Desfiles, antorchas, himnos, fiestas, etc., es porque nos han colonizado al punto de que el espectáculo y la diversión es lo más importante para nosotros, no porque tengamos sentimientos cívicos. Nos militarizaron mentalmente, por eso marchamos fingiendo ser soldados que nada defienden.

Las celebraciones tienen de positivo que mueven la economía precisamente por ser espectáculos no porque seamos muy cívicos. El comercio de comida, telas, zapatos, etc., favorecen a los productores, incluso a los que fabrican bebidas embriagantes.

Al final, a quienes nos imponen esos imaginarios y falsos sentimientos, o sea la élite económica, no los vemos desfilar; nunca han hecho la jura a la bandera; sus hijos no son batonistas ni gastadores, mucho menos cantan el himno, ni portan antorchas en estos actos. Están ocupados produciendo y enriqueciéndose para que nosotros entremos al consumo excesivo y mientras más lo hagamos, más libres nos sentimos.


Dra. Ruth Ríos,

Jefa de Medicina Interna del Hospital General de Tecpán, Chimaltenango.

“Bicentenario y Salud”

“Esto, es el resultado de gobierno tras gobierno nefastos, despreocupados por todos los aspectos educacionales, salubristas y culturales”

El sistema de salud de Guatemala no ha avanzado en estos 200 años como la población lo requiere, los hospitales están desbordados en estos tiempos de pandemia. Asimismo, se ha descuidado la salud de la niñas y mujeres, cada vez retrocedemos más. Como sociedad es preocupante ver los números alarmantes de niñas de 10 a 14 años embarazadas, en el primer semestre de 2021 con 2,737. Esto, es el resultado de gobierno tras gobierno nefastos, despreocupados por todos los aspectos educacionales, salubristas y culturales. Además, nos hace pensar sobre qué estamos haciendo nosotros como seres humanos viviendo en sociedad o qué estamos aportando cada uno para evitar todos estos casos.

Cada una de estas niñas tiene una madre, una hermana o hermano, familia, vecinos, puestos y centros de salud cercanos que los denuncian, sí, pero sumado a un sistema de justicia abarrotado, los casos irán en aumento.

Los recursos de las celebraciones de bicentenario deberían de redirigirse al combate de las necesidades de la población, nos hace reflexionar que en 200 años estamos en peores condiciones como sociedad y cada uno debe trabajar con la autoridades para agrupar esfuerzos y utilizar hasta el último centavo de la celebración de bicentenario en mejorar el bienestar de cada habitante en especial de sus niñas que ahora se vuelven mujeres y madres a temprana edad.

 


Mario Alberto Molina Palma

Arzobispo de Los Altos, Quetzaltenango-Totonicapán

“Que el bicentenario no sea un lamento de un ciclo irreformable”

“Diseñemos un futuro donde todos quepamos, seamos la generación que dejó de lamentarse del pasado”

Todos los aniversarios, especialmente los que se identifican con números que indican cierre de ciclos como los centenarios, nos remiten al origen, al año 1 de la cuenta y a la historia que desde entonces se desarrolló para producir el presente.  Si este no nos satisface, como está ocurriendo, entonces la conmemoración se convierte en una exaltación vacía o en lamento e inculpación de los actores de los hechos que han desembocado en lo que somos hoy como sociedad y país.

Pero ese pasado ya no se puede cambiar.  Si caminamos hacia el futuro mirando para atrás, nos aseguramos de que, en futuras conmemoraciones, quienes las celebren vean a nuestra generación como un eslabón más en una secuencia de actores que gestaron su presente sin visión.  Dejemos el pasado irreformable en su pretérito; el futuro está por hacer.  Hagamos como los atletas de los juegos paralímpicos.

Ellos son campeones porque dejaron de lamentarse del pasado que los dejó sin piernas o sin brazos, reunieron coraje y visión de futuro, y se superaron a sí mismos para descollar y dar sentido y plenitud a sus vidas.  Diseñemos un futuro donde todos quepamos, seamos la generación que dejó de lamentarse del pasado irreformable para ser la que inició cien o doscientos años de futuro de oportunidades y de prosperidad, con honestidad y sentido de solidaridad social e histórica.  Que el bicentenario no sea tanto un lamento por el fin de un ciclo irreformable, cuanto el inicio de otro totalmente por hacer con sacrificio, creatividad y esperanza.

 


Francisco Roberto Gutiérrez Martínez

Empresario, investigador y escritor.

“¿Celebrar o no celebrar?; esa es la cuestión”

“Considero que el evento del bicentenario debe analizarse desde su perspectiva histórica”

Parodiando el soliloquio shakespeariano: “To be or not to be?, that is the question”, hoy muchos guatemaltecos se cuestionan sobre la celebración o no celebración (conmemoración, dicen algunos), del bicentenario de la firma del Acta de Independencia de España del 15 de septiembre de 1821.

Abstrayéndonos de la connotación político-ideologizada de los que aducen: no somos un país independiente (¿cuál lo es?); o de otros mas cerriles que plantean: “no se pueden celebrar 200 años de corrupción”, considero que el evento del bicentenario debe analizarse desde su perspectiva histórica.

Un año antes –el 1 de enero 1820–  se dio en España el levantamiento del Coronel Rafael de Riego obligando al monarca Fernando VII a jurar la Constitución de Cádiz de 1812, que él mismo había cancelado en 1814. Como consecuencia se instauró un trienio liberal de monarquía constitucional en España, lo que dio pie a que en México don Agustín de Iturbide y Guerrero firmaran, en el pueblo de Iguala, el “plan de las tres garantías”, y que en Guatemala el “clan Aycinena” acordara el “plan pacífico”, ambos instrumentos que indujeron a la independencia de una España cuyo ejército estaba derrotado (sin fuerza naval, con fiebre amarilla diezmando sus ejércitos), y con una monarquía debilitada. Ante ello, élites del momento vieron la oportunidad de preservar privilegios, con lo que apoyaron el desligue de la “madre patria”. Fue ese el contexto histórico del 15 de septiembre de 1821. Y para los que consideran que no es propicia la fecha para una celebración, les queda como opción la otra, la del 1 de julio de 1823, cuando cae el imperio mexicano de Iturbide, y Guatemala acuerda: “ser independiente de España, de México y de cualquier otra nación”.


Silvia Scheel Bartlett

Empresaria

“Es necesario incidir en la empatía, para una mejor convivencia”

En estos 200 años es innegable la evolución social, religiosa, económica y la modernización.  Un país como el nuestro, es propenso a notables diferencias. Es necesario incidir en la empatía, para una mejor convivencia, como una aceptable celebración.  Debemos luchar por la justicia social, como derecho inherente del ser y comprender que hemos nacido en una región maravillosa. Que pertenecemos a una nación para trabajar por ella. Dar lo mejor de nosotros y tener la satisfacción de celebrar un evento como lo es el bicentenario, con nuestro trabajo y respeto.

 

 

 

 

 


Ernesto Pacheco

¿Qué significa el bicentenario para los guatemaltecos?

Director Ejecutivo en Xelajú Naranja y trabaja en Lluvia de Ideas .

“Recordemos que en una época sin redes, toda correspondencia tardaba meses en llegar”

Hace doscientos años se firmó la independencia centroamericana de España, la asamblea la dirigió un tal Gabino Gaínza y Fernández de Medrano, un político y militar nacido en España, partidario de la corona española que luchó contra la independencia en Chile, por lo que no era un independentista.

La pregunta es ¿por qué funcionarios que no buscaban independencia, la promovieron? y la respuesta es simple: se vieron obligados, ya que en España la situación política era convulsa, años antes fueron invadidos por la Francia de Napoleón. Cosa que las colonias con visión aprovecharon para deshacerse de la corona, en esa época estaba de moda decapitar reyes.

Recordemos que en una época sin redes, toda correspondencia tardaba meses, o más, en llegar. Debió ser muy confuso, aunque el verdadero problema, no era la tardanza, sino los rumores y conspiraciones que atentaban contra sus cabezas. Gainza y su gente, como buenos emprendedores coloniales convirtieron la amenaza en oportunidad, tanto que la plasmaron en el acta:

“Primero, que siendo la Independencia del Gobierno Español la voluntad general del pueblo de Guatemala, y sin perjuicio de lo que determine sobre ella el Congreso que debe formarse, el señor Jefe Político, la mande publicar para prevenir las consecuencias que serían terribles, en el caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo”. Fieles a la tradición de cobardía y saqueo, acá estamos, doscientos años después.

 


María del Carmen Sajquim Sandoval

¿Qué significa el bicentenario para mí?

Comunicadora Social.

“Para mí significa la evolución y avance del país…”

El año 2021 ha sido emblemático desde varios aspectos, incluso desde el enfoque emocional ha sido de revuelo entre alegrías, tristezas, frustración y preocupación. El bicentenario en Guatemala enmarca la celebración de la independencia de nuestro país, que siempre ha destacado en la historia por la lucha en alcanzar los ideales, apuntando hacia un mismo objetivo. Pero quizá la historia se ha quedado opacada por todos los acontecimientos que actualmente se viven desde lo político, de salud, en la economía y en el ámbito cultural. Todo ha cambiado.

Para mí significa la evolución y avance del país, desde el año de 1821 donde se alcanzó la victoria de la independencia; pero, ahora la duda quizá sea, ¿hacia dónde avanzó el país?, hemos ganado en el extranjero con el talento de nuestros ciudadanos que han exaltado a Guatemala en el deporte, en la ciencia y tecnología; no hemos olvidado las riquezas de nuestro país, nuestros paisajes y nuestra cultura tan diversa, y esa imagen se mantiene viva, pero la esperanza de una mejor Guatemala se ve alejada por la crisis sanitaria actual, por la corrupción y la pobreza que aún no superamos por la falta de credibilidad en nuestros gobernantes que cada vez han pensado más en su propio bienestar y no en el común.

Así que, en esta conmemoración del bicentenario, quisiera que la perspectiva del político cambiara, que la población tomara el rol que debe aplicar para explotar los talentos que poseemos como guatemaltecos… Esto significa que podamos cambiar la perspectiva del país que nos vio nacer y pensar que si actuamos diferente, podremos ofrecer una esperanza de bicentenario que marcará la historia de nuestros hijos, de nuestro futuro… de nuestra Guatemala.


 

Jorge Moíses Pac Sum

Doscientos años de independencia patria

Ingeniero civil y empresario.

¿Serán estos 200 años motivos para celebrar o un motivo para definir una nueva  estrategia ciudadana para  retomar nuestra gestión?

Es un motivo para ser mejores personas y ciudadanos, nos compromete a analizar todo lo acontecido en estos 200 años, luego encontrar soluciones sensatas, que es lo que siempre hemos esperado, dotándole al guatemalteco de una mejor calidad de vida.

Para lograrlo es fundamental comenzar a hacer cambios radicales en cada uno de nosotros, reconociendo que no somos perfectos, retomar nuestras obligaciones para con los demás, con nuestro prójimo, con los que están más cerca de nosotros, la familia, amigos, compañeros de trabajo etc.,  siguiendo  una única vía que nos lleve a ser mejores cada día con ética y profesionalismo.

Es imperativo superar la desgracia social que estamos viviendo, tanto en salud y educación, el pobre desarrollo económico que ha causado, dentro de tantos males, la falta de fuentes de trabajo, la emigración de grandes profesionales, obreros, lo que a significado  el colapso de la unidad familiar.

¿Dónde están  las personas obligadas a sacar adelante estas tareas? ¡No existen!, y si están,  no  han asumido sus responsabilidades, han perdido  los valores, el respeto a Dios; pues solo piensan en enriquecerse, sin entregar cuentas claras.  No es posible seguir viendo estos escenarios,  donde el denominador común es  la indiferencia ante la desgracia que vive la mayoría de los guatemaltecos. Muchos tienen las soluciones en sus manos, pero no se les da la gana llevarlas a cabo, simplemente somos víctimas de este mal, lo que nos convierte  a todos en ciegos, sordos y mudos.

¿Serán estos 200 años un motivo para celebrar o para definir una nueva  estrategia ciudadana que nos haga retomar nuestra gestión?

La pandemia nos ha demostrado que los valores para hacer de nuestra patria grande no existen, la misma nos ha venido golpeando como tantos problemas a lo largo de los últimos 50 años a todos los guatemaltecos, y esto da para mucho más, que no nos extrañe que a la vuelta de la esquina se nos vendrá encima todo lo que hemos de cosechar.

Hago un llamado a todos los guatemaltecos a no dejarnos vencer en todos los aspectos, actuemos desde nuestro trabajo, haciendo bien las cosas pequeñas, pues estás se convertirán en una obra maestra, con valentía para hacer de nuestra patria, la patria grande que soñamos y que vamos a heredar a nuestros hijos.  La celebración de los 200 años no tiene una justificación para celebrarse si no comenzamos a cambiar nosotros.


MSc. Lily Castro

¿Es motivo de celebración el bicentenario?

Al haberse declarado la independencia de Guatemala no se modificó la relación colonial, lo que implica una exclusión de los pueblos originarios que aún continúa.

El bicentenario es el momento propicio para hacer un recuento de la verdadera situación ciudadana, de los avances y retroceso o el estancamiento en el que vivimos; es pues, un momento de reflexión, que puede verse empañado por la situación actual en materia de salud sin dejar atrás los casos de corrupción a todo nivel, que vienen a empañar el momento.

Para lograr una verdadera celebración se necesita el compromiso de las autoridades nacionales que con sus actitudes y obras logren la unión completa de los habitantes, el mejoramiento de la situación económica, social, educativa y cultural, lo que conllevaría a tener un mejor país, con verdaderas oportunidades de vida y desarrollo.

Lo más importante de una celebración como esta es fomentar la unión de todos los guatemaltecos, el reconocimiento efectivo de la multiculturalidad existente, y el mantenimiento de una paz duradera, en donde todos podamos sentirnos orgullosos de haber nacido en el país de la eterna primavera “GUATEMALA” y no concretarnos a eventos que no llegan a todos los guatemaltecos ni fomentan la inclusión.

 


 

Pedro Guzmán

“Se pregona la refundación del Estado como una profunda necesidad”

Abogado y Notario

“Puede constituir una magnífica oportunidad para una transformación estructural del país”

El momento histórico de dos siglos transcurridos puede constituir una magnífica oportunidad para transformar estructuralmente al país, generando verdaderos espacios de protagonismo por todos los sectores que lo componen,  que la participación ciudadana se haga sentir a través de legítimos y auténticos canales de expresión. De esa cuenta, el bicentenario pierde sentido cuando la estructura actual se ha estancado dentro de elecciones populares que terminan por favorecer a quienes se señala de no ser representativos legítimos.

Hoy, se pregona entonces la refundación del Estado como una profunda necesidad, como la única vía hacia un mejor futuro. Si bien este bicentenario puede aprovecharse para despertar un tanto el orgullo de ser guatemaltecos, a través del puro júbilo que se estila a cada año, lo que realmente debería significar es constituirse en un punto de partida hacia nuevos derroteros.

Pienso en lo magnífico que hubiese sido que al firmarse los Acuerdos de Paz hace veinticinco años, se hubiera marcado el bicentenario de la Independencia como la época precisa para que los mismos quedaran plenamente consolidados en toda su dimensión, con alcances y propósitos. Algo tan categórico como eso, habría acentuado el verdadero significado del bicentenario.

 

 


Julio de la Roca

¿Celebramos los 200 años o nos ponemos metas para los próximos 100 años?

Profesional y empresario.

“A pesar de todo esto, Guatemala es bella, con una cultura milenaria, con gente trabajadora, amable y querendona”

15 de septiembre de 1821 es el inicio de la vida independiente del país, una nueva etapa hacia la construcción de una gran nación. Sin embargo, el recorrido no fue así. Como todo en la vida, es más fácil criticar las cosas que se hicieron mal desde la perspectiva del presente, viendo al pasado con experiencia; no obstante, haber estado en ese momento y tomar las decisiones correctas, es distinto.

Nos independizamos de España y nos anexamos a México. Nos independizamos nuevamente, ahora de México el 1 de julio de 1823 y continúa una tortuosa historia con algunos aciertos y una serie de desaciertos que nos llevan a la realidad actual.

Un país dividido, con grandes problemas internos, una educación deficiente; no hay oportunidades de trabajo, por lo que más de 3 millones de guatemaltecos prefieren radicar en otro país; además, migrantes temporales (de septiembre a marzo) trabajando en las fincas del sur de México.

Nuestro capital ambiental en caída libre, especialmente el agua que está cada vez más escaza, los ríos contaminados y/o desviados, los bosques depredados y los lagos con problemas serios. Una ciudad capital que al compararla con cualquier ciudad de los otros departamentos y aún peor con cualquier área rural, pareciera “otro país”.

A pesar de todo esto, Guatemala es bella, con una cultura milenaria, con gente trabajadora, amable y “querendona”. A cualquier parte hacia donde uno se dirija encuentra guatemaltecos entregados en su afán diario, buscando el bienestar de su respectiva familia, siendo responsables y amando su país.

Entonces la pregunta es ¿Celebramos los 200 años o nos ponemos metas para los próximos 100 años?, pero metas reales en las que todos cumplamos nuestro propósito, empezando desde el saber elegir a las autoridades, pagar nuestros impuestos, cumplir con nuestras obligaciones, denunciar lo que se deba denunciar y aplaudir lo que se deba aplaudir, crear una nueva Guatemala. Otros países lo han logrado en pocas décadas. Es el momento del no retorno. O construimos una nueva nación o cuando los guatemaltecos del futuro celebren los 300 años dirán todo lo malo que hicimos y lo que no pudimos construir.

 


 

Mynor Hernández Fernández

“Cuando los pueblos encuentran su verdadera historia son capaces de superar sus diferencias”

“Bien nos habría servido el Bicentenario  para abrir un amplio y libertador debate”

Todos los pueblos hemos pasado por procesos “independentistas” que en su momento suponían quitarnos el yugo, pero solo cambiaron la forma y el tipo de opresión. En 1821 el proyecto colonizador español estaba en sus últimos estertores lo que presentaba una ventana de oportunidad para que sus representantes en las colonias se separaran de la corona y construyeran su propia idea de República. Esto explica el que la independencia se haya logrado “sin choque sangriento”. La historia oficial exalta el hecho y lo hace aparecer como el punto de partida de la nación lo cual no se corresponde con lo que somos hoy como sociedad, clasista, racista y de privilegios para la élite. Estamos lejos de los pilares de la democracia, carecemos de una libertad plena, justicia pronta y cumplida además de ser uno de los países más desiguales del mundo.

Bien nos habría servido el bicentenario para abrir un amplio y libertador debate sobre el país que somos, reflexionando si es por la Independencia de 1821 que nos convertimos en esta sociedad. Cuando los pueblos encuentran su verdadera historia son capaces de superar sus diferencias y remar todos en un mismo sentido, buscando un objetivo. Quizás una celebración así del bicentenario nos permitiría encontrar la identidad propia, diseñando la ruta hacia un país multicultural, pluriétnico y multilingüe que va más allá de construir parques y gastar dinero en bizantinas actividades en medio de tanta tragedia.


Marvin S. García CItalán

“Algo más que un país”

Yo no creo en la Guatemala que nació con intereses económicos para beneficiar a unos pocos ni en la Guatemala desigual y racista que ha tratado por todas las formas de invisibilizar sentires, ideas y espiritualidades que van en otra dirección a lo establecido. No creo en la Guatemala con su irremediable necesidad de aspirar a la blancura ni en la Guatemala misógina y feminicida, tampoco en la Guatemala homofóbica, ni en la Guatemala que ha desaparecido a más de 45 mil personas. No creo en la Guatemala que prefiere el ejército a la educación libre, gratuita y crítica, ni en la Guatemala privatizada. No creo en la Guatemala con kilómetros y kilómetros de monocultivos destructivos ni en la Guatemala que deja morir a sus niñas y niños de desnutrición crónica, tampoco en la Guatemala que no le interesa el corredor seco, los ríos desviados ni la que  deforesta sus bosques despiadadamente.

Yo creo en la gente que a pesar de todo se reinventa con el gesto diario del trabajo honesto, creo en las y los poetas que han dejado un legado que supera el tiempo, creo en Francisco Tun, en Isabel de los Ángeles Ruano, en Miguel Ángel Asturias, en Daniel Matul Morales, en Roney Alvarado; creo en Atanasio Tzul, en Luis de Lión y en Mayari de León, en el Tata Manuel y el Tata Juan Bautista Tzaj, de Nahualá; creo en Isabel Ruiz, en el Popol Vuh y en Adrián Inés Chávez. Creo en mi hijo, en mi origen k´iche´, en los volcanes y también en la milpa y eso, definitivamente, es creer en algo más que un país.


Glenda Yojana Ixtabalán Hernández

“Celebrar la independencia de Centroamérica es un constumbre que la impusieron”

Técnico en Trabajo Social Rural. Dirigente del Consejo del Pueblo Maya CPO

“Celebran 200 años de independencia, mientras en las comunidades muchos mueren de hambre, familias en condiciones miserables”

El bicentenario significa dominación, despojo, exclusión racismo y poder por una pequeña elite, en contra de la mayoría de la población. El bicentenario recuerda la fecha cuando un grupo de criollos, declaran una independencia, que da lugar al Estado-finca que padecemos hasta la actualidad.

La celebración, es una burda estrategia, pero que les ha funcionado a las élites de poder, para que hombres y mujeres se sientan parte de un hecho, de una nación que nadie siente, porque es de ellos. Esas personas que carecen de análisis crítico, celebran cada 15 de septiembre un falso patriotismo, sin conciencia de las dimensiones políticas y sociales que esto representa.

Para los pueblos indígenas, desde 1821, y hasta la Revolución de 1944, el Estado siguió siendo colonial, representado en trabajos forzados y despojos. Desde 1954, las dictaduras militares que protegen a los dueños de esta finca llamada Guatemala, cometen genocidio y facilitan la apropiación de tierras comunales para seguir generando riquezas para los modernos colonizadores. Las víctimas: siempre el mestizo pobre y los pueblos mayas.

Hoy en día, el Estado derrocha millones de quetzales para celebrar todo eso. 200 años de una burla y una farsa para las grandes mayorías. Se derrochan impuestos en una celebración que no es representativa ni significativa para todos. Celebran 200 años de independencia, mientras en las comunidades muchos mueren de hambre, familias en condiciones miserables y precarias, defensoras y defensores del agua, territorio y derechos humanos, son criminalizados, perseguidos, asesinados, mientras empresas transnacionales con diversos proyectos, despojan y desalojan a miles de familias, con el contubernio del gobierno.

Cada 15 de septiembre, y en este bicentenario, no hay nada que celebrar, pero si mucho por reivindicar para lograr alcanzar la plenitud de vida, por lo que desde el corazón de los pueblos se exige un Estado representativo, digno y con justicia social. Para ello, diversos sectores exigen instaurar un Estado plurinacional que realmente emancipe y libere a la población… eso sí valdrá la pena celebrarlo un día. En tanto, que los criollos chapines y sus serviles seguidores, celebren SU bicentenario… ya le tocará al pueblo.


Raúl Izas Chávez

“Los próceres firman un acta donde se declara la independencia antes de que el pueblo lo pida”

Empresario.

“Lo que pelea la mayoría de gente es que fue un sueño criollo en el que no se incluyó a todo el país”.

No necesariamente debemos hablar de si hubo independencia o no, sino de una línea de tiempo de 200 años y entenderlo desde la separación de Guatemala con España, comprender lo que ha sido el arte, la cultura, el desarrollo, el progreso; temas climatológicos incluso, religiosos y políticos. Aciertos y desaciertos de los gobernantes, glorias deportivas, hazañas que ha tenido Guatemala.

Si hubo independencia o no es abordar aspectos políticos que nos tomaría un debate social porque hay mucha gente que no reconoce el tema del bicentenario como independencia, es la referencia que se plasmó en el acta de Independencia, “los próceres firman un acta donde se declara la independencia antes de que el pueblo lo pida”.

Hace 201 años el líder Atanasio  Tzúl fue el primero en Guatemala en proponer que debíamos ser independiente de España, pero fue apagado, eso quiere decir que los que firmaron la independencia en 1821 siguieron un plan realizado por José Cecilio del Valle, que puso sobre la mesa el tema económico y político para que Guatemala se separara de España.

En lo económico, no incluyeron al pueblo y ese fue el problema, hubiéramos dicho: “lo que tributamos a España lo vamos a destinar para el desarrollo, educación y el progreso de nuestros pueblos”, pero no fue así.

Lo que pelea la mayoría de gente es que fue un sueño criollo en el que no se incluyó a todo el país, la gran mayoría siguió en exclusión total, si la independencia hubiese sido inclusiva, “la independencia de España sería el mismo sentir de todos”.


José Castañeda.

Qué es el bicentenario para mi

Jugador guatemalteco del Xelajú MC

El Bicentenario de Independencia de Guatemala es una fecha especial para todos los guatemaltecos, sobretodo por lo que se está viviendo, en medio de la pandemia.

Es complicado celebrarlo a plenitud, como se hubiese querido, porque hay muchas personas que están atravesando diversas dificultades por la situación actual, así como enfermedades, por lo tanto hay otras prioridades y no tanto el festejo.

Cada persona tendrá su forma especial de celebrar el Bicentenario, pero una buena forma sería apoyándonos entre todos en estos momentos tan difíciles, siendo más unidos, siendo verdaderamente un país, en el cual batallemos juntos, como siempre ha sido, algo característico de nosotros.

 

 

 

 


Luis Fernando González

“Tenemos que ser conscientes que nos encontramos con muchos desafíos”

También hemos sido testigos a través de la historia de ciudadanos que han triunfado y han representado a nuestra nación.

Considero que hay muchas razones para estar orgullosos y celebrarlo. Hace 200 años la República de Guatemala empezó a escribir su propia historia, en la que hemos visto importantes avances y somos testigos del crecimiento de nuestra ciudad y de nuestros municipios en infraestructura, así como en población. También hemos sido testigos a través de la historia de ciudadanos que han triunfado y han representado a nuestra nación, entre ellos importantes artistas, deportistas, empresarios que han sobresalido a nivel nacional e internacional y han puesto en lo más alto a nuestra patria, de lo cual nos debemos de sentir muy honrados y orgullosos.

Pero también, tenemos que ser conscientes que nos encontramos con muchos desafíos presentes y futuros, nuestro desarrollo ha venido a pasos lentos y tenemos muchas áreas pendientes que no nos permiten desarrollarnos más rápido, como la pobreza extrema, la desnutrición y, algo que nos hace mucho daño, la corrupción y el divisionismo, los cuales no han permitido lograr ser una ciudadanía unida, estos factores serán desafíos importantes para los siguientes años.

 

 

 

 

 


 

Christian Díaz

¿Qué significa el bicentenario?

Abogado y notario e investigador social.

“Lograron romper las cadenas del coloniaje, pero no así las de la esclavitud”

El tiempo y la historia nos demuestran dolorosamente que, con su esfuerzo y sacrificio, los egregios Patricios, solamente lograron romper las cadenas del coloniaje, pero no así las de la esclavitud, porque si bien es cierto que ya no eran los virreyes, ni los señores de España los que estrujaban la dignidad humana, inmediatamente surgieron las dictaduras criollas, cuyas raíces se sostenían principalmente en los intereses creados y la desmedida ambición, en vil contubernio con el fanatismo, arma que explotaban a su antojo los señores feudales, para humillar y exprimir a los trabajadores y que eran tratados, no como personas dignas de mejor suerte, sino como otras tantas bestias de carga, sobre quienes tenían derecho de vida o muerte, los grandes señores.

En 1871, hubo el gesto de un Reformador, pero la historia todavía no marcaba el momento en que debía de cambiar la vida política, económica y social de Guatemala. Fue hasta en 1944, cuando la sociedad, sedienta de superación, acabó con la dictadura ubico-poncista que tanto daño procuró, síntesis de todas las tiranías e ultrajes que han mancillado la dignidad nacional. Desgraciadamente, los eternos enemigos de las clases desheredadas en convivencia nuevamente con las fuerzas trogloditas, interrumpieron un anhelo popular de justicia social, pero no lo destruyeron porque carecieron en su lucha de ideales, doctrina y pureza en el manejo de la vida pública.

Hoy nos toca la suerte de ser y estar en el bicentenario, no sólo un 15 de septiembre más, sino uno henchido de clamor y esperanza de ver ondear nuestra bandera con el signo de la libertad inmaculado, y eso precisamente significa este bicentenario, un anhelo de unidad nacional y centroamericana, una alta inspiración por conseguir la unión por los caminos de la Paz y el Desarrollo.


 

Nakbé Gómez Ixcot

¿Qué significa para mí el Bicentenario?

Auditora y Poeta Maya

Significa, más de 200 años de resistencia, que hemos realizado los pueblos originarios de Guatemala, que ha sido interminable, una resistencia que tiene por objetivo el cumplimiento de los principios constitucionales que rigen los Derechos Humanos, como lo es, el Principio a la Vida, Principio a la libertad, principio a la expresión, principio a la igualdad ante la ley, principio a la libertad de locomoción, entre otros principios.

La resistencia por pequeña o grande que sea de nuestras abuelas y abuelos, ha sido una resistencia constante, una resistencia digna, una resistencia que sigue floreciendo, a pesar que varias de nuestras abuelas y abuelos, hermanas y hermanos han perdido su vida o que están encarceladas por defender su comunidad, su entorno, su vida.

Significa, más de 200 años de transmitir los conocimientos más grandes de nuestros pueblos originarios, de generación en generación nuestras abuelas y abuelos Mayas han transmitido su conocimiento, de una forma creativa, de una forma poética, de una forma evolutiva, porque los conocimientos no son estáticos, cambian cada minuto, cada hora, cada día, cada mes, cada año.

Aquí estamos los nietos de las abuelas y abuelos presentes, siempre en lucha, siempre cambiando, siempre honrando a nuestras abuelas y abuelos mayas. ¡Uj kolik chanim chiri’!


 

Manuel Villacorta

¿Qué significa el bicentenario para todos los guatemaltecos?

Excandidato a la presidencial

Teniendo el marco temporal 1821-2021, debemos partir de un acto simbólico pero que marcó el inicio de una nueva época en Guatemala, el 15 de septimbre de 1821, cuando las familias criollas más acaudaladas y poderosas asentadas en Guatemala, elaboran y firman la llamada Acta de Independencia.

Fue realmente entonces una emancipación de las mismas que rompían con la dependencia de España, por razones tales como el asentamiento de su poder político, económico y religioso. No más pago de impuestos a la corona española, no más dependencia militar y religiosa.

Esta acción dio paso luego al surgimiento de dos expresiones ideológicas políticas, los conservadores y los liberales. ¿Independencia para el pueblo? No. ¿Independencia para los pueblos originarios mayoritarios? No. El bicentenario significa entonces, 200 años de dominación de una élite poderosa sobre una población mayoritaria que sólo ha significado mano de obra barata, generadora de las grandes fortunas amasadas por aquellas familias criollas ya referidas.