Portillo es uno de los foto estudios más conocidos en Quetzaltenango y aún persiste pese a los cambios tecnológicos. 

240

Julio Portillo: “La calidad en la foto es la clave para subsistir”

José Racancoj/Fotos David Pinto/La Prensa de Occidente

“La fotografía es un invento precioso, cuando se inventó no cabe duda que se quedaron sin trabajo los retratistas, que eran artistas”, comentó don Julio de Jesús Portillo López, fundador y propietario de Foto Estudio Portillo, al hablar del significado que tiene la fotografía para él.

A sus 93 años, don Julio guarda muchas anécdotas de su trabajo como fotógrafo y de su estudio, pero también como deportista, ya que destacó en diversas ramas, como atleta y dirigente.

Portillo, un apellido asociado a la foto

Desde niño don Julio se involucró en el mundo de la fotografía, ya que su papá, Armando Portillo, era fotógrafo. “A los 17 años ya era un fotógrafo completo, es decir, ya retrataba, retocaba, imprimía, ampliaba, todo el proceso fotográfico ya lo hacía desde joven”, contó.

Luego de que su papá cerrara el estudio en Xela, porque dejaron la ciudad para irse, junto a su familia, a California (EE. UU.), él se quedó en la ciudad de Guatemala, donde fue empleado en Foto Serra y en el estudio de don Eduardo Fleischmann.  “En el estudio de don Beto Serra laboré como retocador, luego fotógrafo de estudio y retocaba en las noches, era muy bueno en esa época, porque hacía unos Q30 o Q40 diarios en retoque. Me llenaba de trabajo, amanecía, había mucho y bien pagado”, recordó.

Luego de eso, decidió regresar a Xela para poner su estudio en esta ciudad. “Aquí tenía amistades, mucha gente que me conocía, además, el nombre de Portillo se relacionaba con la foto, por papá”, explicó.

Fue así como el Foto Estudio Portillo fue fundado el 16 de diciembre de 1955 en la 9a. avenida de la zona 1, luego ocuparía un local en la 4a. calle (calle Real del Calvario) y finalmente en la 12 avenida de la misma zona, donde estuvo muchos años. Actualmente sigue en la misma avenida, pero en un local distinto, a dos cuadras del Parque Central.

El inicio no fue complicado para don Julio, “fue un principio bonito, porque me visitaban familias enteras, amigos de papá, heredé esa amistad. Fui conociendo más y conociéndome a mí, esa época fue la época de oro de la foto de cédula, yo amanecí muchos años retocando fotos tamaño cédula”.

Photoshop artesanal

De acuerdo con Portillo, el proceso de retoque lo realizaba en el negativo, “papá decía que el retoque consiste en quitar defectos y mejorar efectos, y en ese proceso se limpia el rostro, se quitan arrugas, para dejarlo limpio y bien bonito”, explicó y agregó que él mantiene este tipo de técnicas, pese a la evolución tecnológica.

“Yo así retrato, uso negativo, retoco, el proceso de antes no ha cambiado para mí, sigue mejorando, porque hay nuevas técnicas para retocar mejor y quitar los defectos. La foto sale mucho más bonita, pocos la aprecian, porque podríamos decir que se ha perdido la cultura de la fotografía”, señaló.

Cámara en el teléfono, la competencia

En las décadas pasadas, existía gran demanda por retratar bodas. En muchas ocasiones se hacían reservas con meses de anticipación, sin embargo, este trabajo se fue arruinando, según Portillo, por las fotos de cámara. “Recuerdo la última boda en la que fui a retratar a (la iglesia) San Nicolás, estaba de fotógrafo con mi cámara y había como 20 personas retratando con su teléfono”.  “Si usted visita casas de personas recién casadas ya no tienen fotos de estudio, porque el proceso ha cambiado, hay gente que sí tiene, pero son muy pocos”, refirió.

La evolución de las cámaras, que ahora todos los teléfonos celulares la tienen, ha causado que la clientela baje y no contrate un sesión en el foto estudio, señaló. “La competencia es que todos retratan con teléfono, aunque nunca imprimen las fotos, solo las toman y las archivan”.

Pese a todo ello, el Foto Estudio mantiene abiertas sus puertas y esto se debe a “la calidad del trabajo. Hay personas que buscan mantener la calidad de sus fotos y eso les damos. Hay gente que se retrata a diario fotos para cédula, pasaporte, documentos, es lo que nos mantiene; además, de vez en cuando hay bodas o familias que buscan retratarse. Siempre hay trabajo por la gracia de Dios”.

Los anuarios

Portillo también contó que antes los colegios lo contrataban para retratar a todos los estudiantes, pero ahora el proceso es digital y la calidad se ha perdido. “En la época dorada, con mi yerno Manolo Vega, a quien yo le enseñé, amanecíamos retocando, porque había mucho trabajo. Retratábamos a estudiantes del INVO, La Patria, Encarnación Rosal, Teresa Martín. Pero luego algunos directores compraron cámaras de 35 milímetros y ellos tomaban las fotos, pero ya eran comunes y corrientes”, indicó.

Don Julio, quien fabricó su primera cámara con tubos de cama y plomo, también trabajó la técnica de pintar las fotografías con óleo. Además, previo a laborar en Guatemala, estuvo un tiempo en Ciudad Juárez (México), donde aprendió mucho, principalmente aspectos de laboratorio.

Un atleta y dirigente destacado

Más allá de las cámaras y los estudios fotográficos, don Julio ha sido un referente en el deporte nacional y local, siendo considerado una de las glorias deportivas quetzaltecas y un ciudadano destacado.

Portillo fue presidente del Xelajú M. C. durante cuatro años, de 1965 a 1968, tiempo en el que hizo debutar a Ramón Aparició a la edad de 16 años. “Es de lo mejor que dio Xela en esa época”, comentó. A los 16 años también debutó Leonel Barragán, originario de San Marcos. “Tuvimos grandes jugadores, algunos se los llevó Comunicaciones y a otros Municipal”, recordó.

En el boxeo también destacó, ya que fue campeón nacional durante tres años seguidos, en el 47, 48 y 49, en la categoría de peso pluma. En el baloncesto, también tuvo grandes logros como dirigente, ya que fue campeón nacional durante tres años, en los 70. “Jugamos en todos los departamentos y fuimos campeones nacionales. El basquetbol fue mi fuerte”, manifestó.Además, fue presidente de la Asociación de Ciclismo de Quetzaltenango durante siete años, con destacadas participaciones en las Vueltas a Guatemala.