Padres quetzaltecos que dejan más que un legado a sus generaciones  

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En este mes dedicado a los padres, compartimos las historias de padres de familia que han heredado a sus hijos y nietos valores, amor y responsabilidad, pero también la pasión por su mismo oficio o profesión. 

José Racancoj/La Prensa de Occidente – Fotografías de David Pinto.

“Ser padre es una bendición, un orgullo, un don de Dios o lo más sagrado que puede existir”, de esta manera definen los entrevistados lo que significa para ellos la paternidad.

El 17 de junio se celebra el Día del Padre a nivel nacional y hay muchas historias de hombres que luchan a diario por darle lo mejor a sus hijos y dejarles un legado.

Estas son cuatro historias de padres que comparten sus valores, su amor y su profesión con sus hijos, en estos casos como médicos, panaderos, mecánicos y barberos.

“Ser padre es un don de Dios”

Por más de 52 años, Héctor Orozco Matul ha elaborado pan y es el propietario de una de las panificadoras más reconocidas, no solo en Xela sino a nivel internacional, Juan Elmita, la cual ya tiene 40 años.

Su trabajo, que él considera un don de Dios, ha trascendido fronteras y lo han conocido personajes como Vicente Fox, expresidente de México, y José Mujica, expresidente de Uruguay.

Don Héctor es padre de cinco hijos, 3 hombres y 5 mujeres, y comparte su dedicación y pasión por la elaboración de pan con su hijo Rudy Orozco, quien tiene 25 años de ser panificador. Rudy también es padre de una niña de 9 años, a quien considera una bendición.

“Ser padre es un don de Dios, he creído en los dones y Él le da a uno la sabiduría necesaria”, comentó don Héctor, orgulloso de transmitir sus conocimientos a su hijo.

“Sin el cariño de Dios no le podemos dar cariño a nuestros hijos”

Mateo Santos Pac es barbero de profesión y prácticamente de toda la vida, pues se involucró en este arte desde que tenía 8 años de edad, cuando comenzó a trabajar en la barbería de su papá.

Su barbería funciona actualmente en Supercom Delco, y su amor por esta labor lo ha transmitido a sus hijos: Luis Mateo Emanuel, Julio Alberto, Gerson David y Cesia Yaneth. Todos ellos son barberos, conocen la profesión. Uno se quedó laborando con él; su hija es estilista y los otros dos tienen una barbería en otro punto.

Para don Mateo ser padre lo es todo; “sin el cariño de Dios no le podemos dar cariño a nuestros hijos, además, pienso que antes de ser padre hay que aprender a ser un buen esposo y enseñar con el ejemplo”, comenta al tiempo que expresa su felicidad por el legado que le deja a sus hijos en cuanto al arte de la barbería.

“Le di armas a mis hijos para sobrevivir”

La mecánica automotriz es una pasión para José Luis Villagrán Pac, quien se involucró en ello desde los 14 años. Durante 35 años, se dedicó a traer vehículos desde Estados Unidos.

Don José Luis cuenta con un taller en la zona 2 altense, el cual opera desde hace casi 50 años, “cuando abrí, en Xela habían unos 12 talleres”, comentó.

Es progenitor de cuatro hijos: Luis, quien es mecánico; el segundo, Byron Manuel es administrador de empresas, pero también vende repuestos; el tercero, Allan viaja a Estados Unidos para importar carros, y el cuarto, Herber, es comunicador, pero con conocimientos en mecánica.

“Para mí ser padre es lo más sagrado que existe”, comentó don Luis, quien se siente satisfecho por la labor que ha realizado y lo que le ha dejado a sus hijos. “Les di armas para sobrevivir y salir adelante”. 

“Ser padre es una bendición y un compromiso”

“Mi amor por la medicina nació por la influencia de mi padre, él desde pequeño me enseñó que yo iba a ser médico”, comentó el doctor Otto Alberto Rodas Méndez.

Desde hace 41 años, Rodas se ha dedicado a la docencia universitaria en el Centro Universitario de Occidente de la USAC, en el programa de Medicina Interna del Hospital Regional de Occidente. Se especializó en Medicina Interna.

Es padre de tres hijos. Christian Alberto, Ileana del Rosario y Luis Alberto. Ileana es abogada, mientras que Christian y Luis son médicos, el primero especializado en hematología y el segundo en gastroenterología. Además, ya son papás, Christian tiene un hijo de 11 años y Luis Alberto dos hijos de 14 y 19.

“Ser padre es un gran compromiso, es una enorme bendición y un trabajo de día a día”, comentó Rodas, quien se siente bendecido y orgulloso de sus hijos y el trabajo que realizan.