La municipalidad asignó en 2022 un presupuesto de Q5 millones para actividades operativas y de mantenimiento de la red de tuberías.

María José Longo / OJOCONMIPISTO

El acta de la independencia de Centroamérica y el sistema de drenajes de la cabecera de Quetzaltenango tienen algo en común: ambas datan de 1821. La red se compone de 243.8 kilómetros de tubería que transportan agua de lluvia y servidas, el sistema es combinado.

Además de su antigüedad enfrenta otras dificultades históricas. Los colectores conducen las aguas de lluvia o servidas como periférico de alta velocidad que conecta con todas las calles, otras redes. Quetzaltenango, pues, tiene solo un colector que orginalmente era un zanjón natural, es decir, no estaba diseñado para cumplir tal función.

Roberto Galindo es ingeniero civil y tiene una maestría en saneamiento, especializado en drenajes y plantas de tratamiento. Trabajó como director –precisamente– de drenajes en la municipalidad de Quetzaltenango. Conoce y entiende lo complejo del sistema. Cuenta la historia del colector de Quetzaltenango, la bóveda.

Este colector improvisado inicia debajo del parque el calvario, recorre el Centro Histórico hasta el puente Los Chocoyos. Se conduce hasta la zona 2 y desfoga a 400 metros del puente Los Batanes.

Era un zanjón que convirtieron en drenaje. No saben hace cuánto tiempo, pero el embovedado rumbo a la zona 2 tiene una plaqueta de hace 40 años, presumen que el resto tiene más décadas. Lo embovedaron debido a los malos olores que de ahí emanaban. Así, “el zanjón paso a ser un colector, pero no fue diseñado para ello”, explica Galindo.

La ciudad crecía, construyeron los primeros ramales hacia el colector improvisado, conforme aumentaban las viviendas en zonas como la 7 y 8, se conectaron a los ramales antiguos. “No existe un drenaje principal a donde desfogar, sino una red de drenajes que se fueron conectando entre sí mientras crecía la ciudad. Ese es uno de los problemas, no hay hacia donde desfogar”, expone Galindo.

Mejorar el colector implicaría corregir la plana de hace 80 años con una inversión a largo plazo.

Armando Rivera, ingiero civil y docente en la carrera de ingeniería sanitaria y ambiental. También conoce del que inicia en el parque El Calvario, zona 1. “Un colector tiene la función de recoger y conducir líneas de drenaje que vengan de varios sectores. Regularmente tiene diámetros muy grandes como la bóveda que surge como un colector de aguas pluviales, no estaba planificado para aguas negras, es un zanjón que se fue adaptando, indicó Rivera.

Lucia Preciado, directora de drenajes de Quetzaltenango, informó a Ojoconmipisto que el municipio tiene un colector principal, no brindó más detalles, en ese momento realizaba entrevistas de trabajo. A través de una solicitud de información pública detalló que los 243.8 kilómetros de tubería que conforman el sistema de drenajes se distribuyen así: 180.3 kilómetros de una tubería menor a 16 pulgadas; 7.3 kilómetros de bóveda y 56.2 kilómetros de colectores secundarios de hasta 48 pulgadas.

En la solicitud se le preguntó cuántos colectores tiene Quetzaltenango, su ubicación y otros detalles, pero Preciado solo respondió sobre el sistema de drenaje.

Tragantes y lluvia

La municipalidad sostiene que en el municipio hay 3,355 tragantes; 2,711 pozos de visita, 100 pozos de absorción y seis lagunas de retención.

Galindo dice que las calles de la ciudad, construidas hace más de 50 años en las zonas 1 y 3, tienen pocos tragantes, aunque son muy importantes y tendrían que ser largos y frecuentes. Hasta hace 10 años se empezó a ponerle atención al sistema de drenajes e importancia de los tragantes. Pero es complejo porque al colocarlos enfrentan otro problema: ¿dónde desfogar?

A esas limitaciones se suma el cambio climático. “Normalmente los sistemas de drenajes se diseñan para 20 años, pero por medio de un monitoreo hecho por el Insivumeh se determinó que las lluvias son más torrenciales. Cada año los sistemas de drenaje operan a su límite. Las lluvias ahora son más puntuales y fuertes”, dijo Galindo.

Rivera recuerda cuando las tapaderas de los tragantes y de los pozos de visita se levantan (pesan entre 200 y 250 libras según el material del que estén hechas), algo frecuente en Quetzaltenango durante la temporada de lluviar. Explica que que el drenaje sanitario normalmente funciona sin estar lleno, a la mitad. Pero cuando llueve hay saturación de la descarga mixta y comienzan a trabajar a sección llena.

De nuevo: “Los drenajes se construyen con una proyección de 20 años, pero hay un momento en que ya no son suficientes”, insiste.

Mantenimiento

La comuna tiene un presupuesto de Q5 millones para el mantenimiento del sistema de drenaje. Este puede ser preventivo (limpieza) y correctivo (cuando se atienden taponamientos). Según Rivera habría que analizar a detalle cómo se gastan porque la mayor parte debería dedicarse en acciones preventivas y no reactivas como cuando hay inundaciones y rentan maquinaria para limpiar. Eso es reactivo y no preventivo.

Además, se contratan empresas, como el proyecto conservación de infraestructura municipal para el manejo de aguas pluviales, residuales y combinadas, que costó Q3,454,959.00. En Guatecompras aparece con el NOG 12317888, los trabajos duraron 20 meses, finalizó en abril 2022. Estuvo a cargo de la empresa Constructora Santos propiedad de Rigoberto Santos Oroxom. Durante su ejecución, vecinos se quejaron de tragantes que no estaban limpios.

El mantenimiento está a cargo de los empleados municipales y de empresas, aunque en la actualidad no hay un contrato vigente con alguna institución privada para la limpieza de los tragantes y el resto de la infraestructura.